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lunes, 4 de junio de 2012

Peruanos en los juegos

El máximo exponente del deporte peruano, Edwin Vásquez.

Perú ha participado en 18 Juegos Olímpicos diferentes, incluyendo una participación en los Juegos Olímpicos de Invierno (Vancouver 2010). Ha tomado parte en 130 eventos distintos en 24 deportes, y un total de 316 peruanos han tomado parte en los diferentes Juegos Olímpicos: 233 han sido hombres y 83 mujeres.

Perú ha ganado cuatro medallas:

-          - Una medalla de oro: Edwin Vásquez Cam, en tiro, pistola libre en Londres 1948
-          - Tres medallas de plata: Francisco Boza, tiro, fosa olímpica en Los Ángeles 1984, Selección de vóley en Seúl 88 y Juan Giha Yarur, tiro, modalidad skeet en Barcelona 1992.

En total, 15 deportistas peruanos han subido al podio olímpico, incluyendo a las 12 chicas del equipo de vóley. La primera delegación oficial enviada por el Perú fue a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Dicha comitiva viajó gracias a una colecta pública. 

Peruano en Paris 1900

En los segundos juegos, Paris 1900, hubo presencia peruana. Carlos de Candamo, un peruano hijo del Embajador en París, participando en tres eventos: esgrima en las especialidades de sable y florete, y Tenis con hándicap que no era considerada una competencia oficial. 
De Candamo, del medio, junto a caballeros de la época en otro de los deportes que practicaba: el tiro.

Resulta que de Candamo era gran amigo de Coubertin desde el colegio y se contagió de este y de sus ideales convirtiéndose en un “sportman”, mejor dicho, un aficionado completo a los deportes. La cercanía a Coubertin le valió, en 1922 y ya retirado de los deportes oficialmente, ser invitado a formar parte del Comité Olímpico Internacional. De este modo, se convirtió en el primer dirigente peruano en el COI, cargo que después han tenido Eduardo Dibós Dammert y posteriormente Iván Dibós Mier.



La retirada peruana

El equipo peruano comandado por Fernández y Villanueva
Perú había llevado a Berlín 1936 un equipo que reunía a las mejores figuras peruanas del momento, entre ellos, a los dos ídolos de los clubes más grandes: Alejandro Villanueva, de Alianza Lima, y a Teodoro ‘Lolo’ Fernández, de Universitario.

En el partido del debut, Perú venció sin problemas a Finlandia por 7-3. En la segunda presentación les toca enfrentar a Austria, país que formaba parte de la Alemania nazi pero que participaba de los juegos como país independiente.

El partido se dio de la siguiente manera, Austria se adelantó en el marcador por 2-0, hasta que a falta de quince minutos Jorge Alcalde y Alejandro Villanueva pusieron el empate obligando a un alargue. En el minuto 116, Lolo’ Fernández marca el desnivel, generando la algarabía de los hinchas que invadieron el campo de juego.

Perú remontó el marcado con un 4-2 final, pero el resultado no gustó en la cúpula nazi que fueron a quejarse ante la FIFA. Este se reunió de emergencia y mandó un falló:que el partido debía volverse a jugar, en el mismo estadio, al día siguiente, pero sin público. Perú no aceptó. El presidente de la República, Alberto Benavides, ordenó el regreso inmediato de la delegación a Lima. En un acto de apoyo, la delegación colombiana y parte de la delegación argentina también abandonaron los juegos en señal de protesta ante el manejo nazi.

La versión oficial de la FIFA fue la siguiente: “[En la confrontación de los cuartos de final entre Perú y Austria]… El conjunto andino remontó dos goles de desventaja en los últimos quince minutos del encuentro. En el tiempo suplementario, los seguidores peruanos invadieron la cancha y atacaron a un jugador austriaco. En este caos, los peruanos anotaron dos goles más y ganaron por 4 a 2. Sin embargo, Austria protestó y FIFA ordenó jugar un partido de revancha, sin espectadores. Perú rehusó y toda la delegación olímpica abandonó los Juegos en señal de protesta, al igual que los colombianos”.

Muchos peruanos debieron suspender sus competencias. La selección de Básquet y la delegación de atletismo fueron los perjudicados ya que tenían grandes posibilidades se subir al podio.
El falló dio la vuelta al mundo, e incluso muchos libros se han escrito en contra de la injusticia ante el euiipo peruano.

Todas las sedes

Ya lejos quedó aquel 6 de abril de 1896 en Atenas, cuando se inauguraron los primeros JuegosOlímpicos gracias al empeño del “Barón” de Coubertin. A puertas de la edición número treinta de los juegos, a disputarse en Londres, a continuación, todas las sedes de los Juegos Olímpicos modernos:


Atenas                  1896
Paris                     1900
San Luis               1904
Londres                1908
Estocolmo            1912
Amberes               1920
Paris                      1924
Ámsterdam           1928
Los Ángeles          1932
Berlin                    1936
Londres                 1948
Helsinki                 1952
Melbourne             1956
Roma                     1960
Tokio                     1964
Ciudad de México 1968
Múnich                  1972
Montreal                1976
Moscú                    1980
Los Ángeles           1984
Seúl                        1988
Barcelona               1992
Atlanta                   1996
Sídney                    2000
Atenas                    2004
Pekín                      2008
Londres                  2012

Pierre de Coubertin, el padre de los Juegos Olímpicos modernos





Nació en París el 1 de enero de 1863, su padre siempre quiso que sea militar, pero él optó por la pedagogía desde los 20 años donde se siente realizado. Sus estudios trataron de viajar a distintos países y ciudades para observar las distintas doctrinas sobre el mejoramiento de la salud del cuerpo.

La que más le llamó la atención y posteriormente lo inclinó en la búsqueda del deporte como salud, fue la doctrina del Cristianismo muscular que era la búsqueda de la perfección espiritual por medio del deporte y la higiene.

Comienza a divulgar estos métodos por toda Francia: Crea sociedades atléticas en los institutos que se asocian en la Unión de los Deportes Atléticos. Funda la primera revista dedicada al deporte: la Revue Athletique, logrando que el gobierno francés acceda a incluirla en sus programas de la Exposición Universal de 1889.

Fue enviado a Estados Unidos para continuar con sus investigaciones sobre los métodos de enseñanza. Desde ese momento, el deporte volvía a ser tomado en cuenta en Europa pasando de ser practicado en colegios y minorías a ser considerado como una moda y una práctica habitual.

Pierre comienza a soñar con unir en una extraordinaria competición a los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad, sin ánimo de lucro y sólo por el deseo de conseguir la gloria.

El 25 de noviembre de 1892 da una conferencia en la Sorbona sobre «el ejercicio físico en el mundo moderno», seguida del anuncio del restablecimiento de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, muchos países se mostraron en contra de la restauración, incluso Grecia con su jefe de gobierno.

En 1894 cuando proclama la renovación de los juegos
Coubertin, inteligente él, consiguió que el príncipe heredero de Grecia, el Duque de Esparta intercediera ante el káiser Guillermo, emperador de Alemania cuñado suyo, convenciendo a los ingleses y a su propio Gobierno. El príncipe consigue que se emita una serie de sellos conmemorativos para conseguir el dinero para los juegos. Además, crea una suscripción pública con tan buenos resultados que consigue que Jorge Averof, un rico de Alejandría, corra con los gastos de la reconstrucción del estadio de Atenas.

El 23 de junio de 1894 Coubertin proclama, una vez más en la Sorbona, la renovación de los Juegos y la fundación del Comité Olímpico Internacional, que presidirá de 1896 a 1925 con una dedicación y una competencia poco frecuentes. Ese día se conoce como “El día olímpico”. Nueve países firmaron el acuerdo para restaurar los Juegos Olímpicos: Bélgica, Inglaterra, Francia, Grecia, Italia, Rusia, España, Suecia y Estados Unidos.

Coincidiendo con el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), que interrumpió la celebración de los Juegos cada cuatro años, diseñó la bandera olímpica con los cinco aros enlazados (símbolo de la fraternidad todos los países del mundo). 

En 1925 dimitió del cargo, al hallarse en banca rota al haber donando toda su fortuna al «movimiento olímpico» y no poder seguir apoyándolo financieramente. El “barón”, como se le conocía, murió el 2 de setiembre de 1937 en la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana, Suiza, donde vivía con el pequeño apoyo que recibía del ente rector del deporte mundial.
En la ciudad de Lausana yace la tumba del "barón" de Coubertin

Decadencia de los juegos antiguos


La lucha sumo muchos aficionados en Roma
Los juegos llegaron a un periodo de decadencia cuando Macedonia asume el control intelectual de Atenas. Años después, en el 146 a.c Roma se apoderó del territorio griego y este paso a ser una provincia del gran imperio.

Si bien los romanos siguieron fomentando los Juegos, el sentido de la cita se perdió. La unión de un pueblo, su sentido religioso, todo se perdió. Solo quedó el espectáculo, que era lo único que alentaban y lo que el pueblo romano pedía y se caracterizó a lo largo de los años. El espectáculo que el pueblo pedía, con los años, se transformó en violencia. Es decir, el público que asistía a los juegos prefería las disciplinas más crueles, y si eran sanguinarias, mejor.

Si algo se resalta de esto, es que los romanos propusieron los primeros rasgos de profesionalismo. Los competidos solo entrenaban, comían y dormían alistándolas para el pugilato, la lucha y el pancracio.

La llegada del cristianismo y la proclamación de la supremacía del alma sobre el cuerpo, también influyó en la decadencia de los juegos. Aunque no se ha encontrado ningún documento escrito que diga que era una herejía hacer deporte, se sabe que la religión se opuso a la práctica por considerarlo un “espectáculo circense”.

En el 394 a.c, Teodosio I firma el edicto en el que los Juegos fueron prohibidos bajo pena de muerte a quien intentara restaurarlos, esto por amenaza del obispo de Milán, Ambrosio que lo amenazó con excomulgarlo de la iglesia por la desaparición de un grupo de griegos de Salónica. Para pedir su perdón, le pide que supriman todos los espectáculos circenses, entre las que se consideraban los Juegos Olímpicos.


Teodosio I firmó el acta para prohibir los juegos
De esta forma, los Juegos Olímpicos se suprimieron, sin embargo, los fieles devotos aún visitaban la cuidad de Olimpia y el santuario, motivo por el cual en el año 408 d.c el emperador Teodosio II mandó a destruir lo poco que quedaba en la ciudad.

Posteriormente, en 522 y 551 se produjeron dos terremotos en la zona que ayudar a derrumbar lo poco que aún había de pie. Finalmente, una serie de inundaciones de los ríos aledaños terminaron por cubrir todo el lugar.